Justicia sanitaria en riesgo: por qué América Latina no puede quedar fuera de la innovación en VIH

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Sheila

En el mundo de la prevención del VIH, pocas innovaciones han generado tanta expectativa como Lenacapavir, un medicamento que podría cambiar radicalmente la forma en que las personas puedan prevenir adquirir el VIH. Se administra en una inyección subcutánea cada seis meses y ha demostrado más del 95% de eficacia en los ensayos PURPOSE 1 y 2. Para quienes tienen dificultades para tomar PrEP oral diaria —por horarios laborales, movilidad, estigma o falta de adherencia—, esta tecnología representa una alternativa real para evitar nuevas infecciones.

Sin embargo, mientras el mundo celebra este avance, América Latina se quedó prácticamente al margen.

Una innovación que no llega: el 90% de la región quedó fuera

En 2024 se anunció un acuerdo global de precios reducidos: 40 USD al año para países seleccionados, impulsado por Gilead, la OMS, el Fondo Mundial y PEPFAR. Pero aunque más de 100 países fueron incluidos, casi toda América Latina quedó fuera, excepto unos pocos como República Dominicana o Bolivia.

Esto significa que el 90% de la población latinoamericana —la misma que concentra la mayor carga de VIH de la región— no tendrá acceso al precio preferencial.

Mientras tanto, los sistemas de salud latinoamericanos enfrentan limitaciones presupuestarias y una demanda creciente, especialmente en zonas de alta movilidad, fronteras y comunidades vulnerables.

¿Qué pasaría si la región sí tuviera acceso? La evidencia es clara

Un estudio reciente del Instituto Nacional de Salud Pública de México (INSP), respaldado por el Instituto AHF de Salud Pública Global, entrega una proyección contundente:

Si Lenacapavir estuviera disponible a precio accesible, América Latina podría reducir hasta un 68% las nuevas transmisiones de VIH entre 2026 y 2030.

Esto equivale a entre 28.000 y 84.000 infecciones evitadas en solo cinco años. Es decir: el medicamento funciona, tiene evidencia, y podría transformar la respuesta al VIH… si la región pudiera acceder a él.

Un problema que no es técnico: es político y estructural

El acceso desigual a Lenacapavir no ocurre por falta de ciencia. Ocurre por:

  • Modelos comerciales cerrados.
  • Decisiones corporativas que priorizan mercados rentables.
  • Falta de mecanismos que permitan producción local o acuerdos regionales.
  • Procesos regulatorios lentos que retrasan años la entrada de nuevos medicamentos.

Mientras tanto, las infecciones continúan. Y los países con mayor carga epidemiológica —Colombia, Brasil, México, Perú, Chile— siguen sin herramientas de última generación.

Por qué Colombia es clave en este debate

Colombia ya ha demostrado liderazgo regional en temas de propiedad intelectual, incluida una licencia obligatoria en el pasado.

En el contexto de Lenacapavir, el país tiene una oportunidad estratégica:

  • Exigir transparencia en los precios y condiciones.
  • Impulsar negociaciones abiertas en la región.
  • Liderar esfuerzos para habilitar producción genérica o licencias abiertas.
  • Convertirse en un referente en justicia sanitaria para América Latina.

Esto no es solo un debate técnico: es una decisión de salud pública con impacto directo en miles de vidas.

No basta con innovar. Hay que garantizar acceso

La campaña #LenacapavirInnovaciónSinExclusión resume la esencia del problema:
La innovación sin acceso equitativo es exclusión.

Si América Latina no puede acceder a una herramienta eficaz, segura y respaldada científicamente, el resultado es predecible: se amplían las desigualdades, se perpetúan las infecciones prevenibles y se deja fuera a las poblaciones que más podrían beneficiarse.